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Preparar el estudio de grabación: desde la grabación hasta la masterización

Preparar el estudio de grabación: desde la grabación hasta la masterización

¿Qué necesitas para tu estudio de grabación? Este artículo va dirigido en primera línea a aquellos que se están iniciando en el mundo de la producción musical y quieren convertir la música en su hobby. Sin embargo, también para aquellos que aspiren a trabajar profesionalmente en un estudio de grabación lo que presentamos aquí puede servirles de base. Nosotros creemos que cuanto más inviertas, más profesional será tu hardware y software y más posibilidades tendrás a la hora de crear tu sonido. No obstante, para llegar a dominar tus herramientas de trabajo deberás dedicar tiempo a conocerlas.

El mezclador

Con sus interruptores, botones, reguladores y opciones de configuración, el mezclador (en inglés mixer) es sin duda el elemento más imponente de un estudio de grabación profesional. También constituye el corazón de toda producción. Su función es convertir las distintas señales en una sola (route) y mezclarlas. El mezclador puede cambiar el sonido de todas las señales así como adaptar su volumen y posición estéreo (paneo).

Un mezclador se compone de varios módulos de entrada (canales). Generalmente hay una señal por cada módulo de entrada (p. ej. instrumento, micrófono). Según el tipo de mezclador, el módulo de entrada puede manipular la señal, por lo general mediante un ecualizador o efectos (reverberación, delay). Todas las señales juntas se recopilan finalmente en un módulo, el canal máster. También en este módulo se puede seguir editando la señal mezclada. Lo que sale del canal máster es lo que finalmente oímos.

Si quieres digitalizar al máximo el proceso de producción musical, también puedes utilizar el mezclador digital de tu DAW, que simula las acciones de un mezclador. Para producciones pequeñas en las que casi no hay que grabar instrumentos reales, un mezclador de estas características no es imprescindiblemente necesario. Para este tipo de producciones basta con una tarjeta de sonido con canales de entrada. Así podrás por ejemplo grabar un micrófono (p. ej. voz) y un teclado como señal de audio y utilizar instrumentos virtuales y plug-ins para el resto de la producción.

La tarjeta de sonido

La tarjeta de sonido es la encargada de grabar y reproducir señales de audio tanto digitales como analógicas. Hoy en día cualquier PC lleva una tarjeta de sonido integrada en forma de chip on board situado en la placa base. Sin embargo, en materia de producción musical estos chips pronto se quedan cortos.

Hablamos aquí de calidad de sonido y latencias (retardo). Un ejemplo de las consecuencias de una latencia elevada es pulsar una tecla del teclado y oir el correspondiente sonido unos segundos después. Esto impide tocar correctamente durante la grabación. Para un proyecto sencillo, este problema se puede solucionar fácilmente con una solución on board. Sin embargo, si utilizas varios efectos basados en software y pistas, será más complicado. Para conseguir grabaciones y sonido de alta calidad necesitarás tarjetas de sonido hardware o interfaces de audio externas. Puedes conectarlas al sistema de tu PC a modo de ampliación a través de las interfaces habituales. Cuanto mayor sea la calidad de la tarjeta de sonido que elijas, mejor será también la reducción del ruido, la latencia, la resolución y la sample rate.

Micrófonos y preamplificadores

Gracias a una membrana integrada, el micrófono transforma las ondas sonoras en una señal de audio eléctrica. Con un micrófono se pueden grabar, por ejemplo, voces e instrumentos.

En un estudio de música, los dos tipos de micrófono más habituales son los dinámicos y los de condensador. Para más información sobre los tipos de micrófono y sus aplicaciones, puedes leer el artículo aquí.

Los preamplificadores (Mic Preamp) están disponibles como dispositivos externos o en interfaces de audio y mezcladores. Además, muchos preamplificadores de micrófono están equipados con una entrada adicional para instrumentos que también puede utilizarse para guitarras y bajos.

El sonido en el espacio: monitores y auriculares

El oído humano tiene la capacidad de detectar la posición de la onda sonora según la dirección de donde proceda. En principio, el oyente percibe la señal desde el medio. Sin embargo, cuando alguien nos habla, por ejemplo, sabemos si la persona se encuentra a nuestra derecha o a nuestra izquierda.

En el ámbito de la producción digital de música es interesante ver cómo se pueden reproducir artificialmente los espacios naturales. Para una reproducción multicanal estereofónica se pueden utilizar altavoces o, como se llaman en el contexto de un estudio, monitores de estudio de campo cercano. Estos se encargan de transformar vibraciones eléctricas en ondas sonoras que podamos oír. Para un sonido limpio, la respuesta en frecuencia debería ser lo más lineal posible. Esto significa que lo que se reproduce por un altavoz debe parecerse lo máximo posible a lo que se reproduce por muchos otros altavoces. Aquí también juegan un papel muy importante las condiciones de escucha (espacio y posición). En un estudio sin amortiguadores de onda, las ondas sonoras se reflejan en las paredes y engañan al oído humano. Sin embargo, el espacio tampoco debería estar completamente libre de ondas, porque en ese caso las ondas sonoras se superpondrían confundiendo igualmente al oyente.

Para un buen panorama estéreo, ambos monitores de campo cercano deberían estar situados a una distancia de entre aprox. 1 y 2 m y estar ligeramente inclinados y orientados formando un triángulo equilátero con el oyente. La distancia entre el oyente y los altavoces debería ser, por lo tanto, la misma que entre ambos altavoces. Por ejemplo, si los altavoces se encuentran a un metro de distancia el uno del otro, el oyente debería situarse también a un metro de los altavoces. Además, los altavoces deberían estar colocados a la altura de la cabeza y las orejas.

Es importante tener en cuenta que se trata de monitores de estudio de campo cercano y no de altavoces Hi-Fi o de PC. Estos últimos están diseñados para optimizar el sonido. En cambio, los monitores de campo cercano reproducen el sonido de un modo mucho más neutro. De esta manera uno puede estar seguro de que el sonido que escucha en su mezclador es también el que oirán los demás.

Una alternativa a los altavoces son los auriculares. La ventaja de utilizar auriculares es que el sonido no se ve afectado por las condiciones espaciales. Además, resultan muy prácticos cuando no se puede escuchar música alta por los vecinos. Para un estudio, los auriculares más recomendables son los cerrados o medio abiertos, porque reducen el sonido ambiental y durante la grabación no se registra ninguna onda proveniente del micrófono. Pero no utilices los auriculares de un reproductor de MP3 o de tu smartphone. Es preciso que te busques unos buenos auriculares de estudio. No utilices los auriculares en lugar de los monitores de estudio, sino como una alternativa.

Independientemente de tu elección final, al principio deberías dedicar mucho tiempo a escuchar música a través de los distintos dispositivos para conocer sus características de sonido. De este modo, con el tiempo conseguirás desarrollar un sexto sentido sobre cómo deberían sonar las cosas.

El PC

Hoy en día el PC, combinado con un software de audio adecuado, una tarjeta de sonido y plug-ins, sustituye por completo el estudio de grabación; especialmente si eres un defensor de la producción digital de música.

Pero antes de pensar en comprar un nuevo sistema, reflexiona sobre si no sería mejor invertir ese dinero en por ejemplo una tarjeta de sonido profesional.

El polémico tema sobre qué sistema operativo habría que elegir se ha solucionado con MAGIX Music Maker y Samplitude Music Studio, ya que ambos programas han sido desarrollados para los sistemas operativos de Microsoft Windows.

Sintetizador y efectos

Además de los instrumentos clásicos, que crean sonidos a partir de circunstancias físicas (vibraciones), existen los instrumentos electrónicos (sintetizador). Los sintetizadores crean sonidos de modo electrónico gracias a la síntesis de sonido. La síntesis de sonido permite imitar sonidos naturales y crear nuevos sonidos artificiales.

Existen dos tipos de sintetizadores según el método de síntesis de sonido que emplean: analógicos (p. ej. síntesis aditiva o sustractiva) y digitales (p. ej. modulación de frecuencia, modulación física o sampling).

Gracias al aumento de potencia de los procesadores, hoy en día los instrumentos de software pueden imitar a los sintetizadores. Estos sintetizadores virtuales (nativos) se cargan en un programa a través de la interfaz VSTi (Virtual Studio Technology Instrument) y pueden controlarse, p. ej., a través de un teclado máster o MIDI. Para más información sobre VSTi puedes leer el artículo aquí.

Al instalar Music Maker y Samplitude Music Studio se instalan también varios sintetizadores. También puedes vincular muchos instrumentos virtuales de terceros a través de plug-ins.

Ahora puedes diseñar tu propia configuración y ponerte manos a la obra. Con Music Maker o Samplitude Music Studio recibirás también el DAW más adecuado. Prueba ahora las versiones de prueba.

Autor

Basti trabaja en el equipo de Social Media de Francia de MAGIX desde 2015. Estudia música y audiovisuales y está escribiendo su Trabajo de Fin de Grado sobre los orígenes del hip hop. Cuando no está en la oficina trabajando con nosotros, podéis encontrarlo tocando el piano o bailando.

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